Basuras, hogueras y palmeras rotas. Son situaciones con las que habitualmente se encuentran los que disfrutan del palmeral y con las que Ferris Hills, la empresa propietaria, lleva luchando desde que iniciase las acciones de mantenimiento y limpieza.
El último de estos hechos vandálicos es la destrucción de los carteles que delimitan la propiedad, viéndonos en la obligación de reponerlos.
El Ayuntamiento, hace caso omiso a este tipo de intrusiones y atentados hacia el espacio natural, siendo la empresa la única que protege el palmeral.
Por otra parte, otro grupo de okupas se ha sumado a los que ya residen allí desde hace un tiempo, encontrándose unos en el palmeral y otros en el cañaveral. Ferris Hills ha presentado varias denuncias sobre los dos asentamientos que producen basuras y un claro peligro de incendio.